La derecha, con sus Partidos políticos, ha perdido influencia, capacidad movilizadora y protagonismo en

muchos sectores donde tradicionalmente se había fortalecido en muchas décadas. Algunos funcionarios del

Estado, ahora más que nunca, siguen siendo elementos de la derecha y de la ultra derecha que, para frenar el

proceso de la Revolución Ciudadana y desprestigiar al gobierno de Rafael Correa, han logrado penetrar en

los círculos y en las instituciones claves para la gobernabilidad y aparecen actualmente, como los nuevos

líderes de la Revolución Ciudadana y de Alianza País.

Infiltrados en los círculos más cercanos al Presidente de la República, en los Ministerios, en la Procaduría, en

la Contralaría, en la Superintendencia de Bancos, de compañías, en otras instituciones del Estado, están

trabajando intensamente por repotenciar la derecha a nivel nacional, para medrar a favor de sus mezquinos

intereses y, por todos los medios, hacer abortar el proceso de cambios y transformaciones emprendido por el

gobierno y la Revolución Ciudadana.

La partidocracia moribunda, trata conjuntamente con la prensa amarilla y contrarrevolucionaria, involucrar al

Gobierno Nacional en casos de narcotráfico para lograr un desprestigio ante las masas, lo que no debemos

permitirlo.

Las infiltraciones de los agentes del imperialismo, nacionales y extranjeros, en las esferas del Gobierno

ecuatoriano, no son una novedad. Durante décadas, los Gobiernos anticomunistas y de derecha, han venido

facilitando la penetración sistematizada de los agentes que, por medio de la corrupción, han logrado

enquistarse y fortalecerse en algunas esferas de gran importancia del Gobierno Nacional.

Estas líneas estratégicas se han sentido con mayor fuerza en los últimos días, justamente cuando en Abril del

2009, el país entra en un proceso electoral a nivel nacional y donde todas las fuerzas en juego, pretenden

protagonismo, ganar espacios y recobrar las influencias perdidas. Como en este caso y en otros, la prensa

nacional, las Radios y la TV, con una descarada actitud antipatria, han “lamentado”, la expulsión de los

funcionarios de la Embajada Norteamericana y se han sumado, abiertamente, al coro de las “críticas” al

Gobierno, por la decisión adoptada.

Por eso, cuando se habla de Revolución, en cualquier latitud o meridiano, se la entiende cómo la exigencia

urgente de cambios, transformaciones y mutaciones revolucionarias profundas. Hablar de Revolución, hoy

por hoy, es el punto de partida para impulsar los cambios que se deben de dar, a exigencias de la misma

sociedad, en la base y estructuras del Estado. La suma de esos cambios son los que potencian y aceleran el

proceso revolucionario. Pero el proceso de por si no constituye fuerza alguna, si no se materializa en la

organización, combatividad y movilidad de las masas, quien quiera que éstas fueran. Son las masas y sus

organizaciones, las que le dan fuerza y vigor a las relaciones de cambio que exige la sociedad ecuatoriana.

La acción de las masas obedece a los instintos sociales por la supervivencia, y es allí donde las fuerzas de la

revolución y muy particularmente nuestro Partido, tienen que potenciar su actividad política para organizar,

dirigir y educar a las masas, dentro del proceso revolucionario. Por eso, el proceso de toda Revolución

descansa en qué fuerza es la que realiza y en que tipo de Estado se va desarrollar. Dicho de otra forma o

la derecha logra obtener resultado políticos que actualmente pretende (como el de hacer abortar el proceso

revolucionario del Gobierno), o nuestro Partido sale a las calles a participar activamente en la organización

de las masas por impulsar el proceso revolucionario hacia el socialismo, con el auxilio de todos los medios

posibles.

Que importante es entonces, la conducta protagónica del Partido en la política nacional, ya que de nuestro

accionar, de la gravitación de nuestras fuerzas, de la justeza de nuestras propuestas políticas y organizativas

hacia las masas, surge la gran responsabilidad histórica que tenemos de rendir cuenta al pueblo trabajador y a

la Patria. Los comunistas ecuatorianos,, nuestras militancia, nuestros amigos, deben convencerse, con mayor

claridad, que vivimos una hora de definiciones, que tenemos que robustecer el Partido, mejorarlo,

perfeccionarlo y desarrollarlo como el verdadero instrumento político de la Revolución. Solo así lograremos

arrinconar y desbaratar a la derecha y abrir los cauces de a democracias, el progreso, la independencia y el

bienestar.

Artículo publicado en el período “El Pueblo”, #1841, Órgano Oficial del CC del Partido Comunista del Ecuador.

(Escrito por el c. Enrique Vergara).