EDITORIAL DE EL PUEBLO, mayo 2014

Sin lugar a dudas el último proceso electoral realizado el 23 de febrero del presente año ha dejado latente en la ciudadanía y el los electores algunas interrogantes producto del direccionamiento de las fuerzas participantes en especial de las propuestas personales  de candidatos  en una u otra agrupación política, las mismas que respondieron a eso,  a actitudes personalistas y en muchos caso  a candidatos que no respondían a sus bases y mucho menos a una actitud política comprometida con los cambios revolucionarios y mucho menos  a los cambios que deben ejecutarse en el camino a la consolidación de las propuestas verdaderamente revolucionarias  y que se dirijan a cumplir con  los anhelos populares de sentar bases para alcanzar las metas encaminada  a forjar la nueva sociedad, la sociedad socialista.

Ante el abandono por parte de Alianza País de llevar una política de unidad de todas las fuerzas políticas de izquierda para este proceso electoral y de formar un verdadero frente político revolucionario, nuestro partido mantuvo la orientación política resuelta en su Comité Central de basar nuestras decisiones de mantener el apoyo al Presidente Correa como base del carácter político del momento, de apoyar los candidatos que se presentaren por la organización de Alianza País y 1ue merezcan el apoyo popular, de igual manera con los candidatos populares  que presentaren las listas   Socialistas y mas fuerzas políticas  con arraigo popular   que signifique una alternativa ante las fuerzas de la derecha vinculada a las oligarquías nacionales y caciques provinciales.

La irresponsabilidad política de los dirigentes de AP de pretender erigirse como única alternativa dejar de lado la unidad política de todas las organizaciones populares y revolucionarias entre las que se incluye nuestro Partido dio como resultado  que se escogió para este proceso a candidatos que no precisamente respondían ni siquiera a los lineamientos de AP y tenían y tiene su propia carpeta política que dejan mucho que desear  para apuntalar el proceso revolucionario.

En este proceso electoral se evidencio por parte de AP una actitud verdaderamente excluyente y de falta de principios de unidad con las fuerzas revolucionarias  y peor aún una actitud anticomunista de menoscabar la presencia de nuestro Partido y  de pretender dividirlo apoyando facciones de expulsado de nuestra organización juvenil, JCE, a los cuales se proveyó de asistencia de todo tipo por parte de oscuros personajes de larga trayectoria anticomunistas.

Nuestro Partido, en su dirección central y bases mantuvo su postura y apoyo a los candidatos que significaban una alternativa ante la derecha provincial organizada y que aun procura su permanencia en los puestos públicos como ocurrió con el apoyo a la candidata Viviana Bonilla que enfrentó en desventaja a la rancia oligarquía del Guayas que alió a toda las fuerzas de derecha como PSC, Madera de Guerrero, CREO y  todo un financiamiento oligárquico para alcanzar la Alcaldía de Guayaquil.

El análisis electoral de la Capital, Quito para  la Alcaldía tenía un resultado anunciado producto de sobre estimar las capacidades políticas que en muchos casos el pueblo sabe ubicar, aunque se equivoque al elegir a representantes del interés de las oligarquías quiteñas. Sin embargo los resultados provinciales dan otra lectura que anida esperanzas de importantes pasos políticos de izquierda.

En las distintas provincias, en sus cantones y Parroquias los resultados generales dan un importante apoyo a las listas 35 de Alianza País que en gran medida afirman el apoyo a la gestión política y material del Presidente Correa.

Así mismo las posturas del Partido y otras organizaciones de izquierda como el PSFA alcanzaron importantes designaciones que aseguraron capacidades políticas de apoyo al proceso revolucionario que vive el país.

La clase obrera junto a las fuerzas revolucionarias ha tomado debida nota de esta experiencia electoral y se alista a dar bríos a la lucha popular por los grandes objetivos de transformación revolucionaria que se asegura con la mejor organización de sus filas y la gran unidad de clase y popular hacia el paso histórico del Socialismo.